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Chaku: entre la fuerza del viento y el pago a la tierra

Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca
Responsable del Área de Comunicación



Sonia Ramos Baldárrago

Una gélida noche es la antesala del encuentro. Compartir la casita de los guardaparques bajo el calorcito de cinco frazadas era imaginarse desde ya correr por las pampas. Uno despierta de madrugada, la hora clave no llega pero se sienten voces: “ya están las mallas”, “¿cuántas esquiladoras tenemos?”, “todo está listo para mañana”, se escucha.


Son las seis de la mañana y se registró durante la madrugada una temperatura de – 1.5 grados centígrados. Los guardaparques empiezan a llegar a la base de la comunidad de Pampa Cañahuas. Los visitantes luego de una hora de viaje en bus o camioneta desde la ciudad de Arequipa, también empezaron a llegar.


Don Teófilo Solís Mestas es uno de los primeros comuneros en llegar. “Será una captura a campo abierto”, adelanta a la prensa local que llegó animosa junto al jefe de la Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca, Arturo Cornejo Farfán, para ser testigos de la costumbre ancestral. Las cámaras de fotos y video filmadoras registraron las primeras imágenes de Pampa Blanca, donde la fuerza del viento y el frío se combinan como escenario.


“Estamos recordando tiempos ancestrales, el casamiento de las vicuñas y el pago a la tierra por los chamanes”, refirió el Presidente del Comité de Gestión, Pepe Huahua Llanos, minutos antes de empezar el ckaku. Son las once de la mañana. Llegaron aproximadamente 500 personas quienes se preparan en el terreno de Pampa Blanca. Cogen las banderolas de colores y se echan al suelo, mientras un grupo de guardaparques en moto ya tienen el plan para cercar a las vicuñas.

Los jefes de grupo ordenan que la gente este en silencio rotundo. ¡Listo! La señal fue recibida y la gente se para velozmente con los banderines para ir arreando las vicuñas hasta el embudo (un espacio donde permanecerán las vicuñas para la esquila).


Cerca de las 11 y 40 de la mañana del sábado 11 de octubre, el Festival del Chaku llegó a su punto central. Las vicuñas fueron arreadas, capturadas y antes de proceder a la esquila la costumbre ancestral vuelve a revivirse.

Genaro Jara, contó que desde 1995 se practica el chaku en esta comunidad. De capturar siete vicuñas en ese entonces, ahora capturaron 180 y llegaron a esquilar 96 ejemplares de precioso color canela.


Por cada vicuña se puede obtener 200 gramos de fibra y se les puede esquilar cada dos años. El tamaño de la fibra para la esquila debe ser no menos de 2 centímetros y medio.

Pago a la tierra




“Bendita pachamama te pagamos para tener más abundancia”, “te ofrecemos nuestras ofrendas” exclama el chamán del ritual sagrado, Teófilo Solís Mesta, quien en un altar mayor ofreció a los gentiles puntas de lanzas y de cobre. Chicha, vino, anisado, fetos de llama, kumuja (yerba) y la infaltable coca e incienso. Aperitivos de honor antes de la boda de los novios de nombres Pedro y Margarita (dos vicuñas).


Tambo Cañahuas revivió así la ancestral tradición. Sellando el encuentro con danzas típicas que sorprendieron. Bailaron a la pachamama para que al próximo año entre los cerros y el cielo con nubes que parecen algodón, el reencuentro vuelva a cobrar vida.

Investigación


Uno de los técnicos del Contrato de Administración implementado por desco, Fredy Quispe, explica que en los chakus es necesario obtener un muestreo para ver de donde descienden. Para ello se obtiene una muestra de saliva que será sometido a estudios biológicos.
“Vemos la consanguinidad de cada especie para ser el refrescamiento de sangre”, agrega Fredy.

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