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Buscando a un Periodista Ambiental

Para acercarnos a una especialidad que empieza a nacer. Para comprender y escoger el camino que debemos seguir, un pequeño acercamiento de lo que siempre estuve buscando. La publicación del artículo puede leerse en:

Revista: Cultura Científica y Tecnológica de la Ciudad Juárez / Universidad Autónoma de la ciudad de Juárez -Mexico:

http://www.uacj.mx/IIT/CULCYT/default.htm


Artículo: Buscando a un Periodista Ambiental

http://www.uacj.mx/IIT/CULCYT/septiembre-octubre2008/8%20Articulo%205.pdf


Gracias al Fundador y Director Editorial por su impulso en mi desarrollo profesional:
Dr.Victoriano Garza Almanza.


Buscando a un Periodista Ambiental
Sonia Noemí Ramos Baldárrago
Licenciada en Ciencias de la Comunicación, especialidad Periodismo
Universidad Nacional de San Agustín. Perú.

Culcyt//Periodismo Ambiental


El verde me atrajo en un momento inesperado. Pensaba en el aroma de las hojas, en su suave caída cuando el invierno las acariciaba. Cuando el atardecer quería pintarlas de ese color naranja caprichosamente. Blanco pensamiento que se nubló con tal solo una pregunta: - Soy periodista, pero… ¿qué necesito para ser periodista ambiental?


El verde no es eterno. Los hechos negativos de la humanidad lo degradan lentamente. ¿Quien no es testigo de un problema ambiental, del cambio brusco de ese color verde a un negro deprimente? Decidí entonces indagar sobre el Periodismo Ambiental en mi tierra, Arequipa, la segunda ciudad del Perú, caracterizada no precisamente por el verde, sino por el blanco color del sillar en sus construcciones arquitectónicas de la época de la colonia.


En realidad el tema era genérico. Había que delimitar. Las ansias eran ya algo desesperante. De Internet ya tenía bastante, pero a la vez nada de la vida local. Un mes demoré en visitar dos bibliotecas y dos hemerotecas de la Universidad Nacional de San Agustín, alma máter que esperaba de esta joven estudiante un aporte.


El resultado de la búsqueda fue un duro golpe que me enfrió. Ni un solo ejemplar hablaba del tema. Era abril del 2007 y para entonces me encontré con dos colegas. Comenté de mi tema. El primero no me dejó acabar y velozmente me aconsejó: “Aquí no encontrarás nada, mejor busca sólo del Periodismo”. El otro dijo: “Pierdes tu tiempo”. Ni un solo aporte.

Callé. Los dejé ir y sentada en una pileta siempre sin agua, frente a la biblioteca de mi universidad, casi decidí abandonar la infructuosa búsqueda. Pero no. Esto se convirtió en un capricho de criatura. En un loco deseo de tener por lo menos una visión de la especialidad. Así llegó hasta mis manos, en calidad de obsequio un libro titulado: Ciudadanía Planetaria, del que extraje la siguiente cita textual:

- “El Periodismo Ambiental es el tratamiento a través de los medios de comunicación de los temas relacionados con el medio ambiente” (Bachetta, 200:18).

¿Punto final? – Sí para el gusto, pero bien dicen que el ser humano se adapta. ¿Dije adaptación? Tenía más de diez libros de Periodismo, entonces había que adaptar la teoría al Periodismo Ambiental con todo lo que encontré en internet. Claro sólo aquella teoría necesaria. Pero lo que aquí importa son las experiencias, como decimos los periodistas “en el campo”. Y de eso nos ocuparemos por ahora.


Entonces utilicé el instrumento de la entrevista, con preguntas abiertas, adrede para generar la teoría hasta ese momento inexistente. Los dos diarios locales más influyentes de Arequipa fueron los elegidos. “El Pueblo” y “Correo”. Dos visitas distintas sin duda. Los directores de cada diario con sus versiones provocarían el primer material impreso para analizarlo. Con algo de timidez por derrotar, la primera cita se concretó detrás de unos vidrios que dejaban ver los encuentros en aquella oficina de características muy sofisticadas para uno de los diarios más antiguos de Arequipa: El Pueblo.


De estatura aproximada de 1.85 centímetros. Cabello cano como copos de nieve. Ligera sonrisa y de tez clara. Carlos Meneses Cornejo, director del diario El Pueblo me recibió. Fue una oportunidad para despejar las dudas en torno al Periodismo Ambiental.



Sin más rodeos y al grano como él mismo me dijo, pregunté: ¿Qué requiere el mercado laboral periodístico: periodistas que sepan de todo un poco o que sean especializados por ejemplo en temas ambientales? Confieso que sudé y esto escuché con tal atención que aún recuerdo el movimiento de los labios de don Carlos.


- “Creo que requeriría de las dos cosas. Pero en nuestro mercado los periodistas especializados no pueden existir, porque no hay medios para lograrlo. ¿Un Periodista Ambiental que haría acá? Para las soluciones están los técnicos. Ese periodista sobra en esta ciudad, ni aún en Lima. Quizá podría estar en una Organización No Gubernamental”.

Bruscamente ese sudor cesó. – “¿Me porfiaba acaso en vano de algo que sería luego un error?”. Don Carlos fue honesto. Duro y realista a la vez. Sin embargo ya estaba formando mi defensa en silencio. Luego de un breve estado de mudez, pregunté lo segundo: ¿El periodista debe capacitarse para elaborar más eficientemente las informaciones?
Don Carlos respondió:

- “El Periodista no tiene porque ser un sabio, ni tiene que saber de todo. Nosotros no somos reemplazantes de nadie. Somos simplemente recolectores de hechos e informadores de la opinión pública. Esa es nuestra tarea principal. Habrá periodistas que se especialicen pero en diarios generales no tienen presencia. Simplemente somos observadores, recolectores y transmisores de las informaciones”.

Traté de no evidenciar ese sudor. Terminé con un agradecimiento por la entrevista. La premura de la edición no me permitía más tiempo ni para una conversación de réplica. Ambos nos reímos y yo me retiré con un peso.
Durante el camino a casa me pasaba la mano por la cabeza y pensaba en sus respuestas. Pero faltaba la segunda cita y no quería adelantar juicios. No quería caer otra vez en esa absurda idea de “equivocación”.


Llegó el segundo encuentro programado. Retornaba al diario de mis primeras prácticas pre profesionales en prensa escrita. No había logrado una cercanía con el director de Correo, Rubén Collazos Romero, durante esos cuatro meses. Quizá porque sus respuestas siempre fueron monótonas y temía que volviera a repetirse. Bueno era otra circunstancia y vamos otra vez al grano: ¿Qué requiere el mercado laboral periodístico: periodistas que sepan de todo un poco o que sean especializados por ejemplo en temas ambientales?


Sentado en un sofá angosto de su oficina con puerta de vidrios, me respondió:

- “Que sean especializados. La tendencia es que las especialidades sean más profundas, más detallistas, más analíticas. Cuando hay contaminación para ir con un biólogo, un profesional agrario, el periodista tiene que ir con base para debatir algunos datos. El periodista no es una grabadora que recoge una entrevista, de uno u otro lado y lo escribe o simplemente lo grava”.

Sus palabras provocaron una ligera cercanía. Sin pausa solté la segunda pregunta: ¿El periodista debe capacitarse para elaborar más eficientemente las informaciones?
Sin darme cabida a más preguntas respondió:

- “Sí, además si no tiene la especialidad debe capacitarse. Lo ideal es que tenga una especialidad y en cualquier otro rubro”.

Por fin. Ya tenía parte de ese vacío. De ese caprichito de criatura. Versiones que originaron un contraste a la teoría. Lo realista de don Carlos y la idealización de don Rubén Collazos sobre el Periodismo Ambiental. Pero nada ha terminado. Sigo pensando que es el inicio. Replico a don Carlos. Los medios para lograr algo los crea uno mismo. Un periodista no sólo es un simple informador, porque además de la urgente necesidad de especializarse, requiere alejarse de los límites, uno de ellos decir: “llegué a la meta”, sin siquiera haber estado en la línea de arranque.


Rubén Collazos habló de la tendencia que no sé ve en Arequipa. Habló de no ser una grabadora que recoge una entrevista, pero ¿quién se atreve a decir: “debo empezar a cambiar la rutina periodística para contagiar de mi cambio a los demás?”.


No es una obsesión. Ahora es una responsabilidad y me digo: “Soy todavía pequeña cuando leo artículos geniales de periodistas de otras regiones de mi país y de otros países que ya aportaron, que ya son llamados Periodistas Ambientales con justa razón”.


Por más de veinte años convivo con el rio Chili, principal fuente de vida de mi ciudad. Por más de veinte años sigue contaminado. No fui simple observadora. Escribí de esta experiencia en una tesis y ahora pueden leerlo los jóvenes que recién se forman. Sigo forzando mi gusto. Insisto ¿qué necesito para ser Periodista Ambiental? Yo misma me respondo: “escribir historias como estas”.


CULCyT//Septiembre-Octubre, 2008 Año 5, No 28 45

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