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Reflexiones sobre el libro "La cuenta atrás"

Que mejor si en este momento estás viajando en un bus. Que mejor si llevas puestos unos cascos o audífonos en las orejas. Que mejor si ese bus, anda repleto de desconocidos, porque allí mismo puedes cerrar los ojos. Puedes apagar la música favorita que te ponía ritmo en tu viaje. Cierra los ojos e imagina que desaparece la calle que se ve desde el vehículo. Que desaparecen las personas. De pronto te quedas solo y por una acción desconocida también desapareces. Quieres gritar y no puedes. Sólo queda el silencio. 

Este escenario, es el que me imaginé luego de escuchar las reflexiones de Alan Weisman. Las siguientes líneas son citas que reproduzco en una charla durante su visita en Arequipa, el 10 de noviembre en el auditorio del colegio de Arquitectos, con motivo de su libro "La cuenta atrás".





"¿Cómo seguir creciendo en un país que no crece? A los economistas les encantan las poblaciones grandes para aumentar los ingresos. Pero ¿cuántas personas caben en este planeta sin naufragar? ¿Si la política de China no es aceptable para el control del crecimiento demográfico, qué alternativas hay? ¿Reducir la población y mantenerla? 

En el siglo XX aprendimos a crear más comida que nunca y se dice que sin fertilizantes artificiales más del 40% no existiríamos. Mientras tanto, los suelos se esterilizan. Desde 1930 ya se usaban abonos artificiales. Se mejoraba el maíz en México y se empezó a hablar de la revolución verde. 

Si se creía que China tenía la población mayor del planeta esto ya no es tan cierto. La India sobrepasa en cifras. Ahí los agricultores se suicidaron desde 1995, porque ya no tenían agua. El agua bajó más de 300 metros. Los agrónomos saben que por cada aumento de temperatura, la cosecha baja. 

Benedicto XVI, lanzó una encíclica... "en la tierra hay espacio para todos y comida para todos". En Génesis, Dios le explica a Noe que para salvarse, es necesario salvar a los animales también. La iglesia opone "la planificación familiar", pero frente a estos anuncios, en el año 1994, ya era impensable sostener una tasa de dos hijos por pareja. 

Desde 1979 se podía afirmar que mientras más población había, aumentaba la necesidad de trabajo. Y entonces aparecieron los adictos a la energía. Los pobres viven en ciudades y enchufan durante toda la noche sus cargadores de aparatos electrónicos. Existe una ciencia que anuncia la capacidad de almacenar y conservar genes, pero se necesitará energía y ¿de dónde la tendrán?

La vasectomía empieza a ser permitida, sin embargo, la educación familiar es la más efectiva en el mundo. En Teherán, existen dos hijos por dos padres. Pese a las tecnologías femeriles, para el año 2050 seremos 9.8 millones. 

Si las tasas de fertilidad siguen bajando, los economistas gritarán, porque el producto podría bajar. Pero si la población baja, la redistribución de todo podría ser más justa. 

Mientras tanto, en el Perú el aborto sigue siendo ilegal y en Pakistán, hay más de 4 mil abortos pese a que hay pena de muerte. Es un país pequeño que tiene como 200 millones de personas. 

En este escenario aprendí que el mundo es resistente. Y, si hay apertura en Pakistán, entonces sí se puede en los demás países".

Como comprenderán, ese día me fui pensando si estamos haciendo lo correcto. Si tenemos un espacio suficiente sin dañar a los animales, sin dañar a la tierra o abusar de los alimentos. El egoísmo puede ser el muro más fuerte. Lo cierto, es que nos debe calar en nuestros actos y decisiones estas reflexiones que parecen duras, que llevan teorías muy ciertas como la del empobrecimiento de los suelos y la poca calidad de vida o lo que va quedando para esas generaciones que se empujan en los buses llenos, en países subdesarrollados que por décadas no progresan.

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