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Documental: PAISAJES QUE PARECEN ALCANZAR EL CIELO.Una alternativa para capturar carbono por más tiempo


MsCs. Sonia Ramos Baldárrago

Noemí Caylllahua está en el último año de secundaria del único colegio que existe en su pueblo. El General Juan Velasco Alvarado, cuyo nombre político parece no ser coherente con la pasividad del paisaje. Quiere ser arquitecta. Conoce cómo se forma un puquial o un manantial. Por qué son importantes los bofedales y predice el tiempo a través de la huallata (Chloephaga melanoptera). Su relato, es el inicio de una serie de relatos que pretenden demostrar por qué los bofedales altoandinos son importantes para capturar carbono.

La inquietud se inició desde que el equipo conformado por: Carmen Ramos Mamani, Tania Alvis Ccoropuna, Carmelo Talavera Delgado, Dr. Francisco Villasante Benavides, Msc.Luis Villegas Paredes, Anthony Pauca, César Luque, entre otros biólogos de la Universidad Nacional de San Agustín, decidieron juntarse hace más de un año para iniciar las investigaciones que respondan cuánto carbono existen en los humedales y, cómo ha variado en el tiempo, la cobertura vegetal de estos ecosistemas. Además, hasta el 2019 se analizará la respuesta de las especies vegetales frente a un incremento de la temperatura simulado en dos grados, en alianza con la Universidad Complutense de Madrid.

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¿Cómo es el paisaje de estudio?
Chalhuanca puede derivarse de dos palabras quechuas: Challwanqa, que quiere decir pescará o Chalwahanka, que quiere decir, bagre tostado. Ambos términos se refieren a la abundancia de peces desde antes de la década de los 70.

Sin embargo, la versión más creíble, está escrita en un compendio de José Orihuela Málaga (1994), antropólogo. Falleció pero dejó escrito que “su toponimia vendría del color de los cerros que rodean al poblado (…) el cerro que queda frente al pueblo se llamaba Chalwanka que mirándolo desde la pampa tiene ese color leonado del Wanaku (guanaco)”. De allí surgió el nombre.


La lengua primigenia de los habitantes del centro poblado, podría ser el aimara. Actualmente viven un promedio de 800 personas en el centro poblado, aunque regularmente se dejan ver 200. La altitud geográfica es entre 4200 y 4800 m.s.n.m.


Son bofedales de pampa. Sin pendiente. Orihuela hace mención de un pueblo arenoso, debido a los vientos. Característico por sus yaretales (Azorella compacta), que hoy no se ven cerca del pueblo.

Chalhuanca tiene bofedales permanentes mientras tengan agua, pero también temporales, ubicados en zonas más altas que surgen luego de la lluvia. Y son altoandinos, porque superan los 4000 m.s.n.m.

Los bofedales de este centro poblado son naturales y manejados. Abraham Caclla habitante de 59 años, hace un esfuerzo por recordar y dice que los lugares conocidos como: Umajala, Hapu-malo, Tulimaya, Arcato y Alpaque podrían ser los únicos más naturales.


¿De dónde viene la palabra bofedal? El término bofedal es propio de Bolivia, Chile y Perú, porque es donde hay bofedales. Se les llama también: turberas, vegas andinas, oconales, donde ocko, significa mojado, cenegales y humedales, tal como se indica en una publicación de bofedales boliviananos del 2001.

La Convención de Ramsar de 1999, discutió los tipos de humedales, categorizando a los bofedales como turberas sin bosque, como refieren Blanco & de la Balze en el 2004, mencionado por Fonkén (2015).


“Según Lumbreras (2006), citado en la investigación de Fonkén (2015), la proximidad a los bofedales fue uno de los factores que determinaron la ubicación de aldeas en la puna, hace más de 5000 años”.




Presiones o amenazas

La presencia de las alpacas contribuye en la dispersión de las semillas de la vegetación del bofedal. Esto sucede en los alrededores de las fecas, que forman un círculo. La alteración empieza, cuando la capacidad del bofedal para sostener una alpaca supera lo ideal. Se sabe que por familia del centro poblado de Chalhuanca, tendrían un promedio de 200 a 300 alpacas, lo que supone el rápido consumo de las especies vegetales del bofedal. Por eso, las plantas en las zonas colindantes del área poblada, no supera los tres centímetros, mientras que en la zona alta, cerca de la ladera de los cerros, llega hasta 15 centímetros. Esto también lo observó Tania Alvis, tesista, que en 10 minutos, llega a contar 5 especies de aves.

La presencia de ovejas, también modifica la estructura del bofedal. La fisiología o forma de la pezuña de la alpaca es como una almohadilla, a diferencia de la oveja que la tiene como una tijera. Sin consumir los pastos, los va cortando impidiendo su desarrollo.


No existe un estudio sobre la introducción de especies ictiológicas. La trucha se ha convertido en una opción. Sin embargo, las challhua o el bagrue, era la especie de pez que vivía en mayor número en los bofedales, favorita además en las mesas de las familias, como cuenta Noemi Cayllahua, mientras mira al río y mide imaginariamente con sus manos la talla de la chalhua. Una longitud de 15 a 20 centímetros.

¿Cuánto cuesta capturar carbono con los bofedales?
Es una pregunta inevitable. Hace 9 años, Abraham Ccalla empezó a capturar carbono sin que lo supiera técnicamente. Su estancia queda a 40 minutos del centro poblado de Chalhuanca. Al llegar allí se transforma. Es feliz. Su color favorito es el verde y una laguna que está cerca ayuda a este objetivo.

Desde ese tiempo a la fecha, su inversión para el mantenimiento sumó s/. 2400.00 soles. Sin embargo, la etapa inicial fue lo más costoso. El alquiler del tractor que incluye la construcción de los cercos, le costó s/.3000.00 soles. En esta fase se calcula el número de hectáreas por la cantidad de alpacas. Para un total de 300, se necesitan tener 700 hectáreas.

Desde entonces, no sólo ha notado un equilibrio en la humedad en épocas de radiación solar intensa, sino también la mejora de la calidad de la leche de las alpacas adultas para sus crías. Así como el aumento del peso de la fibra esquilada. Este producto, extraído de una alpaca que vive en bofedales, suele pesar 1.58 Kg. a 2.26kg. aproximadamente o más, mientras que la fibra de una alpaca que vive en zonas secas, pesa entre 0.90 kg a 1.81 Kg.  La cantidad se va multiplicando por el número de alpacas. Abraham, tiene una sociedad familiar. Juntos poseen un total de 150 alpacas. Son una muestra familiar que continua con la actividad ganadera, que probablemente se inició mucho antes del siglo XVII, donde los antiguos construían estancias precarias en las laderas del cerro Watankanti, en la quebrada de Rinconada y Barranquillo de Chalhuanca, así como en la estancia conocida con el nombre de Aqopunku, donde existes evidencias de corrales para la domesticación de animales. 


¿Por qué es una alternativa para capturar carbono?
Según Rodhel H. (1990), estimó que el CO2, contribuye con un 60% al efecto invernadero.

Frente a este problema, los investigadores siguen centrándose en la fotosíntesis que cumplen las plantas al capturar CO2 y liberar oxígeno. El gas queda atrapado en las hojas y en todo el vegetal hasta las raíces. Cuando se seca, empieza a descomponerse con la acción de bacterias y ácaros principalmente. Esta biomasa vegetal se va acumulando en el suelo y forma turba, que consiste en la mezcla de material orgánico, suelo y hojarasca principalmente.


El proceso es controlado por las condiciones del tiempo climático. Se viene comprobando científicamente que en zonas altoandinas con temperaturas bajo cero, la descomposición se retrasa y evita que se libere el CO2 a la atmósfera, almacenándolo. Esto puede ser hasta que ocurra lo contrario: el aceleramiento de la descomposición. Bien por falta de agua o por un manejo inadecuado. Exceso de abono de animales como las alpacas o escasez de agua. Incluso, si se queman los pastos también afecta. El área más alterada en estas condiciones, es el borde del bofedal, tal como explica Tania Alvis.

El carbono se encuentra en estas tres zonas: en la biomasa aérea (en la vegetación que se observa), biomasa bajo el suelo y el suelo, donde se encuentra incluso roca. La Blga. Natali Morocco (2014), determinó que la mayor cantidad de carbono en relación a estas zonas para el caso del Santuario Lagunas de Mejía, ubicado en la costa de la región Arequipa, está en el suelo, lo que podría ser similar con los resultados en Chalhuanca.

Si comparamos un bofedal con un humedal costero, un bosque seco o tropical, la diferencia en la cantidad será notoria. En la investigación  que hizo Medrano (2012) del lago Chinchaycocha en el departamento de Junín, determinó que el bofedal era el ecosistema con menor cantidad de carbono, en relación a un pajonal y totoral. Pero la ventaja es su poder de almacenar el carbono mucho tiempo. El ecosistema actúa como un refrigerador.



Precisamente, la variación de la temperatura, fue otra de las variables de estudio. Según el Senamhi- Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología, y el procesamiento que hace Carmen Ramos, resulta que efectivamente Chalhuanca, presenta temperaturas bajo cero predominantes entre los años 1980 al 2016.






En mayo del 2005, se registra la más baja temperatura, -14.49 ºC. Otras temperaturas frecuentes occilan entre -8ºC a -13ºC grados bajo cero. Para el año 2016, la temperatura más baja ocurrió en agosto, con -10.11ºC bajo cero. En promedio, el año 1992, fue el más frío.

Lo que preocupa es el aumento de la temperatura. En el año 1983, se registra un incremento. En marzo de ese año, la temperatura fue de 16.23 ºC y es la más alta de todos registros. Para el año 2016, la temperatura más alta ocurrió en enero con 15.95ºC. Y, en promedio, el año 1998 fue el año más caliente.

Considerando que estos datos permiten entender la variabilidad climática, llama la atención la inoperatividad de estaciones metereológicas del Senamhi. En el mapa se puede ver que en Caylloma existen 10 estaciones metereológicas convencionales que sí funcionan, mientras que un total de 19 no están operativas. Francisco Berríos Coaguila, responsable de la oficina de Estadística en Arequipa, menciona que las estaciones que se observan, se instalaron con el proyecto Majes-Siguas en la década del 60. Desde el año 1986, dejaron de funcionar.  Carmen tomó los datos de la estación de Imata, la más cercana a Chalhuanca, pero ahora aparece inoperativa. Según la geografía, en este caso plana y de pampa, el radio de alcance es de 130 Km, suficiente para medir las variables metereológicas, según Francisco Berríos. No sería necesario instalar más, pese al incremento de la temperatura. Estas estaciones tienen una vida útil de 30 años. Están valorizadas en 30 mil dólares. Toda la red de la región Arequipa, se inició en el año 1973 y la más antigua es la de Imata que existe desde 1949.

El nivel de temperatura, responde al Acuerdo de París sobre Cambio Climático, firmado en Nueva York por más de 160 países el 2016, en el marco del Día de laTierra. El objetivo es sustituir al Protocolo de Kioto y lograr que el planeta no supere los 2°C, respecto a los niveles preindustriales.

La aplicación de las metodologías contribuyen a este fin mundial. La metodología aplicada por Tania Alvis, adaptada de una metodología anterior que usó Natali Morocco, en los humedales de Mejía, la misma que fue adaptada de una metodología que midió la cantidad de carbono en los bosques tropicales de Perú, estimará la cantidad de carbono en este momento. En una segunda etapa, se podrían conocer los datos mensuales o anuales para determinar el flujo de carbono, incluso saber en qué especies o lugares del bofedal se almacena más carbono o por cuánto tiempo.

Los resultados de la investigación de Carmen Ramos, también ayudarán a entender la cantidad de carbono que se almacena en los bofedales.  En este caso, Carmen usó imágenes Landsat. Aunque pudo elegir otras imágenes de mayor gama,  los datos ofrecen mayor data histórica y se pueden obtener desde el servidor USGS.

Según los resultados de la variación de la cobertura vegetal, en época húmeda en el año 1991 fue de 767 hectáreas y en el 2016 alcanza a 1527 hectáreas. En época seca en 1986, existían 781 hectáreas y en el año 2016, se calculó un total de 882 hectáreas. En el año 2001 se presenta un área mayor, en relación a todos los años para ambas épocas. Esto podría deberse a que el manejo de los bofedales fue intenso o la precipitación fluvial fue mayor, como explica Carmen.




En el año 2017, Mango hace referencia a los datos del proyecto de Zonificación Zonificación Económica y Ecológica de la región Arequipa. Según el reporte, los bofadales de Chalhuanca sólo ocupan un 9.90% del territorio, unas 643 hectáreas, compuesto por más pajonal (47.68%). En relación al año 2013, la cobertura aumentó en 1.77%. Con ello, el tesista calculó que el valor unitario por hectárea de bofedal, sería de US$ 8417.24 dólares. 

También existe un estudio de la Autoridad Nacional del Agua del año 2011. Allí se concluye como explica el Ing. Ronal Ferndez Bravo, que en toda la cuenca del Chili, habían 44 mil hectáreas de bofedales, lo que representa el 14.39% de la superficie total de la región Arequipa.

Investigación pendiente
Se necesitan estudios hidrogeológicos para conocer la cantidad de agua que se almacena en los bofedales, inquietud que comparte el Ing. Ronald Fernandez. 

Abraham Ccalla, piensa que para un promedio de 500 hectáreas, se necesitan mil metros cúbicos de agua en todo un año. Pero en realidad aún se desconoce este dato.

Tampoco se sabe la cantidad de manantiales. Joel Cayllahua, actual presidente de la Comisión de Usuarios de la micro cuenca Yanque-Caylloma, dice que existen 500 manantiales. Un dato que fue necesario para obtener la licencia de agua, pero no está corroborado con más estudios. Actualmente son 200 usuarios legales que deben pagar un promedio de s/.100.00 soles al año, sin diferenciar el tamaño del área privada. Situación que se discutirá.

Entonces, si se retira el agua de los bofedales manejados ¿qué pasaría? Si fue un pajonal, ¿regresaría a su mismo estado? Son preguntas planteadas con el Blgo. Luis Villegas. La investigación de Tapia Flores, (1984), plantea la hipótesis de que en estas condiciones, las plantas se secarían rápidamente. Tardarían hasta 14 años en recuperarse o tal vez nunca.

El agua, es indispensable para el funcionamiento del bofedal. El Ing. Ronal Fernández, coincide con el valor que tiene para capturar el carbono, pero además recuerda que un bodefal protege el agua mejor que una represa en cambio climático. “No se evapora tanto, se va al flujo base y asegura una regulación natural”, dice. El suelo del bofedal almacena más agua y tiene un costo menor que una represa como la de Chalhuanca valorizada en 51 millones de soles.

Debido a los resultados y el incremento de la cobertura vegetal, el 15 de mayo llegarán representantes de Honduras para conocer la experiencia

El uso de abono en distintas partes del bofedal, podría sumar a las alteraciones del paisaje. El exceso emite metano y eleva la temperatura, como agrega Luis. Pero tampoco se sabe cómo estos abonos contribuyen al calentamiento global. Podría alterar el comportamiento de la fauna que necesitan tiempo para alimentarse, buscar alimento y reproducirse.

Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)
La región Arequipa, desde Chalhuanca, podría desarrollar un plan para un manejo responsable de bofedales en más zonas altoanindas. Así lo ve conveniente el Ing. Ronal, quien apostaría por seguir ampliando bofedales en Chalhuanca, que repercutirían en más manantiales en la zona baja del río Chalhuanca. "Pero la población tiene que entender que nadie le va a quitar el agua", agrega. 

Con este modelo, tácitamente el centro poblado cumple con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Y por ser un tema ambiental principalmente se vienen desarrollando los objetivos: 2, 11, 13, 14 y 15, que se explican en la infografía.


Carbono en el Perú y en el mundo



Fonkén (2015) citó que la extensión de bofedales en el Perú ahora se estima en 549,360 hectáreas (alrededor del 0,4% del área del país), según datos del Ministerio del Ambiente, pero que toman en cuenta estudios del desintegrado INRENA-Instituto de Recursos Naturales del 2002, donde se reporta sólo 91,700 hectáreas. Los datos no están actualizados.

A nivel mundial, según el mapa carbonmap del 2013, los países más emisores de carbono son: China (7,423.1 millones de toneladas al año), Estados Unidos (3,411.4 millones de toneladas), Rusia (2,055.0 millones de toneladas) y la India (1,263.7 millones de toneladas al año). El Perú emite 23.6 millones de toneladas, aunque se necesita investigar y determinar con exactitud las emisiones reales.

Frente a estas estadísticas, la existencia de los humedales disminuye el riesgo del calentamiento global. Brasil lidera el ranking con mayor número de hectáreas de humedales en el mundo (79,747.22 hectáreas). Indonesia y la India, ocupan el segundo y tercer lugar respectivamente. Llama la atención de Bolivia con 13798.33 hectáreas. A pesar de ser un país pequeño,  ocupa el lugar once por encima de Perú, que figura con 13742.4 hectáreas. Esta estadística podría cambiar una vez que se realice un censo nacional de humedales en el territorio peruano.


Bibliografía
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Fonkén, MM (2015). Una introducción a los bofedales de los Altos Andes peruanos. International Mire Conservation Group y International Peat Society. Revisado el 25 abril de 2018: http://vufind.uniovi.es/Record/oai%3Adoaj.orgarticle%3Aaafa27410a4d4c3db6cb30cb54cbac88

Loza Herrera, Susi, Meneses, Rosa. I., y Anthelme, Fabien. (2015). Comunidades vegetales de humedales altoandinos de la Cordillera Real (Bolivia) ante el calentamiento global. Ecología en Bolivia , 50 (1), 39-56. Recuperado en 26 de abril de 2018, de http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1605-25282015000100004&lng=es&tlng=en

Mango MC (2017). Valoración económica de los servicios ecosistémicos de regulación, de los bofedales del centro poblado de Chalhuanca, distrito de Yanque, provincia de Caylloma, Región Arequipa. Repositorio Unsa. Consultado1 de abril 2018: http://repositorio.unsa.edu.pe/bitstream/handle/UNSA/4697/ECmamabc.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Medrano YR, Chupan M. l. y Vila BM (2012) "Almacenamiento de carbono en especies predominantes de flora en el lago Chinchaycocha", Apuntes de Ciencia & Sociedad. Vol.2 (2) Consultado 2 de abril 2018: http://journals.continental.edu.pe/index.php/apuntes/article/view/52/51

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Tapia, M. y J. Flores. (1984). Pastoreo y Pastizales de los Andes del Sur del Perú. INIPA. Editar Adolfo Artela. Lima, Perú. Consultado 2 de abril 2018: http://www.scielo.org.pe/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1727-99332005000100011

*Nota: La publicación está compartida en Medium: https://medium.com/@paisajes con el objetivo de iniciar un espacio dedicado exclusivamente al paisaje. 

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